El triunfo de un nuevo día

Una mañana de optimismo se rinde a sus pies,
mujer mundana que busca el sol bajo el prisma de su propia confianza.
Un círculo de calidez envuelve sus hombros recorriendo su alma,
y su rostro enjuto rejuvenece al sonreír a un nuevo día.

Sabe lo que es pasar por todo aquéllo que sucedió sin poner un ápice de su control,
por todo aquéllo que sucedió aunque ella no diera su persmiso,
dónde los árboles cantan sin que nadie se lo diga.

Recoge la siembra y regresa al hogar,
el hogar dónde huele a pan de horno,
dónde pone la mesa para la familia, dónde ella es un miembro más,
pero destaca por la solidez de sus principios, pensamientos y bondad,
ella sabe de su fuerza y que nada puede detenerla...

En torno a ella se construye la fortaleza de su hogar,
en torno a ella crecen los niños que personas adultas un día serán,
jamás posterga nada, jamás es indiscreta.

Saca de su bolsillo algo que los demás no pueden ver y que tan sólo ella conoce,
lo guarda en un cajón con llave al que sólo ella puede acceder.
Su corazón sabio tiembla de alegría cuando sabe que el contenido de ese cajón
le da todo su poder.

Cuando se acuesta sabe que es la razón de la existencia de lo que le rodea,
su fuerza, su coraje y su rostro pueden con todo lo de su alrededor,
a la hora de la siesta al día siguiente,
mientras todos duermen
ella sale a recolectar lo que queda de la pobre cosecha,
su sonrisa ilumina agradeciendo un nuevo día,
sabe que jamás ha de rendirse y que la mejor recompensa es ella misma.

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