Pétalos caídos

El rocío asoma por la mañana,
la luna se esconde para dar paso a un sol todavía tímido pero que ya se vislumbra en el horizonte...

Pugnan por el espacio y el cantar de los pájaros,
sus sonidos primaverales se ollen desde los bajos de los árboles.
Los pétalos de las flores comienzan a teñir el suelo de miles de colores,
nada es igual que el día anterior,
nada es igual a como será al día siguiente...

La mañana termina florecienco sin que nadie le haya dado permiso,
las casas dejan entrever a la gente por las ventanas,
gente haciendo actividades diversas,
unas pesadas, otras secretas...

Cada pétalo recuerda un nombre de alguien que pasó por ese camino
por el que tanta gente pasó,
cada pétalo esconde un secreto que nadie recuerda,
cada instante se grava en cada pétalo que nadie observa ni nadie quiere recordar...

Sólo reconoceré ese pétalo que lleve tu nombre,
abierto en algún lugar diferente y que nadie más pueda reconocer.
Un pétalo que refleje las aguas de tu ternura e inocencia,
una inocencia que jamás deja de sorprender.

Mi mayor castigo es que nadie recuerda tu nombre entre esos miles de pétalos,
pero sé que uno es mío sin que nadie lo sepa,
la búsqueda es difícil, pero no por ello desistiré.

El aroma que desprenden los árboles parece indicar el camino a seguir,
sensaciones, premoniciones, presentimientos y acciones,
me llevan a encontrar ese pétalo que parece dormido en un lugar inalcanzable,
y deshecho por el olvido.

Los aromas fluyen al compás de tu recuerdo,
ese recuerdo que no me abandona,
las hojas son todo aquéllo que anhelo,
el viento mi medio de transporte,
el paisaje mi memoria,
y el cielo mis ojos.

Nunca olvides aquéllo por lo que has decidido brotar,
tu color, tu textura, tu lugar de crecimiento,
porque allí exactamente es dónde yo buscaré,
dentro del olvido de los que nos rodean,
pero no dentro de mi propio conocimiento.

Comentarios

Entradas populares de este blog